LAS PRÁCTICAS PEDAGÓGICAS DE NUESTRA ESCUELA
Hablar de la función directiva es un área de múltiples niveles y dimensiones de análisis que ameritan consideraciones varias.
Hoy un directivo tiene la premisa fundamental de centrar la actividad de gestión, en cualquiera de sus estratos, hacia el logro de aprendizaje de todos los alumnos que asisten a la escuela donde desarrolla sus actividades, lo que es un reto no minúsculo.
Las ramificaciones de la labor directiva son los peligros inminentes y ante lo cual se debe estar preparado para no desvirtuar la premisa fundamental antes mencionada y saber, con antelación a la realización de actividades propias de la función, que hay actividades urgentes o importantes, donde muchas veces lo urgente no es necesariamente importante.
Es aquí donde debe ponerse a prueba el poder de decisión del directivo y una serie de habilidades que le permitan establecer las prioridades de la función y enfocar la mirada al logro de los estudiantes como criterio de evaluación de su desempeño en la escuela como el orquestador de compromisos y análisis.
Los múltiples requerimientos administrativos son amenazas y riesgos constantes que pueden alejar al directivo de la tarea sustantiva de garantizar aprendizajes relevantes y contextualizados a los educandos. Las recientes incorporaciones para la valoración de las herramientas de habilidades fundamentales en los alumnos tienen un ejemplo preciso de dicho riesgo, ya que se debe mantener siempre constante la visión de diagnóstico y seguimiento de los alumnos a los que se atienden para la toma de decisiones oportunas e informadas y no para el reporte y captura del instrumento como solicitud administrativa. Este paso de lo "requerido por la autoridad" a lo "internamente útil", es una maduración de lo instituido en las conceptualizaciones que nuestros docentes tienen de la función sustantiva que todos tenemos en la escuela.
Es luego de este análisis de las prácticas pedagógicas que podemos tener una radiografía primera de las opiniones de los docentes a cargo y hacer un primer "paneo" a las tomas internas de nuestro centro. Estas impresiones desde la óptica del docente, permiten darse cuenta de las áreas de oportunidad y establecer las líneas de acción para compartir objetivos, plantear o replantear metas, definir acciones y asumir compromisos en aras de la mejora de los aprendizajes.
En el diagnóstico de las opiniones de los docentes se pudieron destacar elementos a considerar y a mejorar para que estas visiones se centren en los rasgos de lo deseable, hacia la consolidación de prácticas pedagógicas de calidad y centradas en los logros de aprendizaje de los alumnos.





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